Angélica

Angélica empieza a bailar desde muy pequeña, a los cuatro años en el mundo del flamenco. Enamorada de los ritmos y la percusión como latido de la vida, pasa del flamenco a la danza africana y finalmente encuentra el Tap.

Desde que lo escuchó supo que había empezado una relación de amor que no iba a perderse en el camino ya que en este baile encuentra el espacio para crear un lenguaje íntimo y único a través de la musicalidad para expresarse como bailarina, música y persona.

Técnica, coreografía y sobre todo improvisación son los pilares de sus clases, además de una energía motivadora y un amor infinito hacia el Tap. Cree que todas las personas poseen un ritmo interior que hace que seas una persona única e irrepetible, y gracias al Tap, puedes encontrarlo. “